20.12.05

Bobo de sholemnidad


Ayer Mariano Rajoy me sorprendió insultando al Presidente del Gobierno. Aunque es obvio que no estoy nada de acuerdo con el PP, Rajoy no me cae necesariamente mal. Y, claro, que el hombre salga ahora con lo de llamar "bobo" a alguien... pues me sorprende, sobre todo un tipo que es habitualmente tan bonachón.
Lo que más me disgusta de todo esto es que Rajoy no ha insultado realmente a Zapatero, sino que, con esa actitud, insulta a la política en general. Al hacerlo se ha descalificado a sí mismo y ha añadido un grado de dejadez más a aquellos que dicen que "todos son iguales".
El desprestigio de la política es muy peligroso, sobre todo si se vive en democracia. Un dictador que vive en un país de políticos desprestigiados está la mar de a gusto. Pero la democracia necesita la aportación constante de la gente, no sólo para meter la papeleta, sino para controlar a los propios políticos, aportar nuevas ideas y, que narices, para desarrollarse como persona.
Creedme si os digo que el bueno de Mariano tal vez viviera mejor si siguiera ejerciendo de registrador de la propiedad, o que Zapatero podría ganar más dinero en un bufete de abogados. Todo el mundo sabe que "idiota" viene de la palabra con la los griegos denominaban a la gente que no se interesaba por la política. Lo que más me fastidia es que las palabras de Rajoy pueden producir más idiotas.

1 comentario:

M. Atitar de la Fuente dijo...

Has dado en la clave. Leugo suenan los ecos de: "lo veís, son todos iguales"; de alli se salta al "yo soy el único que tengo la solución, echémos a estos"...y ya tienes dictadura. Los políticos deberían de tener sumo cuidado con estos detalles, y enoblecer con sus acciones la política. Ellos pasaran, pero la democracia ha de permanecer.