1.2.06

Cuando curraba de camarero...

...En una cadena de restaurantes estadounidense, uno de los compañeros se dirigió a uno de los dueños de la franquicia para quejarse de lo escaso de su sueldo. El hombre se rascó la barriga, sonrió y dijo:
-Pero, hombre, no vamos a discutir de tu sueldo. ¡Si eso no es dinero! Tu sueldo lo llevo yo en el bolsillo y me lo gasto en una cena. Así que mejor no discutamos por ello, ¿eh?
Mi compañero, avergonzado y humillado, se dio la vuelta y se fue sin decir nada más. Ese día añadí a mi lista una razón más para ser de izquierdas.

16 comentarios:

Derem dijo...

Disculpe mi incomprensión ¿por ver una prepotencia de este tipo se reafirma en ser de izquierdas? ¿Y si el abuso fuese, dentro de una estructura funcionarial, entre un jefe y un subalterno se reafirmaría en ser de derechas?

Las putadas -y disculpe la expresión- me temo que están en la naturaleza del ser humano. Ninguna ideología garantiza seres morales.

ros dijo...

el jefe de un colega cambia de coche con frecuencia. formado el corro de peones alrededor de la última adquisición, al ver llegar al propietario:

qué cochazo! debe consumir mucho, no?

tu sueldo lo gasto yo al mes en gasolina.

una anécdota no es una definición. es sólo eso: una anécdota. pero resulta que, entre otras cosas, algo que caracteriza a la izquierda es justamente el estar al lado del currante. ¿una manía? ¿una costumbre? ¿Historia?
y por desgracia estas "anécdotas" se multiplican en la empresa privada.

Derem dijo...

Simplemente un mito, pues tan currante es el minero, como el peluquero que monta su pequeña peluquería con un operario, como el empresario con una fábrica de cien empleados. En todas partes hay sudor.

Las estructuras de poder tienen una natural tendencia a facilitar los abusos, y esto se produce tanto en una empresa como en el Ministerio de Agricultura.

De todas formas, lo que me "irritó" del mensaje del dueño de la bitácora fue su expresión de "Ese día añadí a mi lista una razón más para ser de izquierdas", como si la izquierda tuviese una mayor sensibilidad ante las injusticias. Como si el resto de las ideologías fuesen en su concepción elitistas y no buscasen también el bien común.

Carlos dijo...

Si el abuso hubiera sido en un ministerio, hubiera pasado lo mismo. Los ideales de izquierdas buscan, desde sus orígenes, la dignidad del trabajador y la justa valoración del trabajo realizado.
No me suena que otro tipo de ideologías más conservadoras tengan especial preocupaciòn por hechos como éste. Más bien dirían que la culpa era de mi compañero, por haber escogido una opción incorrecta dentro del mercado laboral. Aunque, de ninguna manera niego que busquen el bien común; sólo que priman otras cosas con las cuales no estoy tan de acuerdo. Lamento su "irritación", derem, gracias por su comentario.
Y gracias a tí también ros, que hacía mucho que no te veía por aquí.

Derem dijo...

Pues verá usted, el liberalismo, al menos según lo entiendo yo, también busca la dignidad de la persona y su justa valoración del trabajo, pero cree encontrar la solución en el fomento de la libertad.

Claro que de buenas intenciones está empedrado el camino de todas la ideologías.

Carlos dijo...

Tal vez olvide que históricos del socialismo español se consideraban "Socialistas a fuer de liberales". Pero es que hay libertades que no se pueden medir en términos económicos, como hacen muchos de los que hoy en día se denominan liberales, (yo más bien les denominaría "monetaristas").
Hay también libertades que se expresan en derechos cívicos, políticos y, por qué no, sociales y económicos.
Reivindicar justicia social y protección ante los abusos no es combatir la libertad; es otro medio de alcanzarla. La libertad ha de ser para todos, no sólo para los que se la puedan permitir.

Derem dijo...

Es que hay liberales y "liberales" igual que hay socialistas y "socialistas". El que eso dijo es para mi precisamente "socialista a fuer de liberal", signifique lo que signifique esa macedonia.

Es verdad que se puede medir la libertad en términos económicos, esto es, se puede aducir que donde la economía va mal es probable que haya poca libertad económica, pero limitar el liberalismo a esto es mutilarlo. La libertad se debe aplicar a lo social, a la organización del estado y a todo lo que a usted se le ocurra.

Como usted dice, la libertad ha de ser para todos. Buscamos lo mismo por diferentes caminos. El problema es el empedrado.

Carlos dijo...

Y la solución, el diálogo. De ahí que agradezca sus comentarios.

Zarkho dijo...

En todas partes hay sudor, que cierto. Lo determinante, sin embargo, es que en unas partes hay más sudor que en otras, y, pese a ello, no conozco a muchos peluqueros, albañiles, mineros o camareros que puedan presumir de BMW o Mercedes.
Empresarios si, de esos creo que si conozco unos cuantos.

Las más obvia de estas características es que, en general, hay personas que “obtienen menos de lo que hay” y necesitan trabajar más duramente que los demás para obtenerlo“

- Ralph Miliband, en "El Estado en la Sociedad Capitalista", 1978

Damn it, Jim! dijo...

Si a mí me dice un empresario que mi sueldo de un mes se lo gasta en una cena, añado a mi lista una razón más para ser rico.

A ver si me toca la lotería, por cierto.

CardinalXiminez dijo...

¡Qué demonios! ¿Qué es un poco de prepotencia entre amigos?

Anónimo dijo...

Que gilipollez acabo de leer, ¿o sea que uno es de izquierdas por eso?. O sea yo, que tengo una empresa que da trabajo a 20 familias soy un puto facha... quizá sería más izquierdista vender la empresa y vivir de putísima madre toda mi vida. ¡Qué sunnormalidad!

Académica dijo...

Qué sunnormalidad, eso digo yo...
Vende la empresa, si. Cómprate un diccionario, lávate la boquita, y sácate el complejo de superioridad de donde lo llevas metido.

Portman dijo...

¡Haya paz!

Cesar Calderon dijo...

No, no, que sigan,sobre todo ese brillante usuario anonimo ,empresario,filosofoy linguista a un tiempo.

Amigo, le auguro un brillante futuro de mamporrero aurico.

Derem dijo...

Sr. Zarkho:

Tiene usted razón. Todos sudamos distinto y así será toda la vida, porque somos diferentes. Pero, al mismo tiempo, todo el sudor es valioso. ¿Quién determina el valor de ese sudor? Según mi forma de pensar, prefiero -con las salvedades adecuadas- que sea la libre elección de las personas.

Por cierto, a través de un amigo íntimo, yo sí conozco a muchos peluqueros, y le puedo asegurar que también sudan distinto unos de otros. Muchos hay que abandonan la profesión al poco. Otros trabajarán de empleados toda su vida. De estos, los buenos ganan un sueldo mejor que el mío, que trabajo en una universidad. Unos cuantos ahorran lo suficiente y tienen los arrestos de montar un negocio. Algunos les va muy bien, a otros bien y a otros tan mal que tienen que retirarse. Y, por último, unos cuantos tienen la capacidad, la ambición y la suerte necesaria para convertirse en empresarios con varias peluquerías y Mercedes. Y a sido su oferta -adecuada o no- de sudor y nuestra elección del sudor que más nos gusta lo que ha determinado estas situaciones.