18.10.06

¿Y qué más da?


Me cansa ya la supuesta polémica y la discusión acerca de los candidatables del PSOE a la Alcaldía de Madrid. El programa electoral ya está hecho y, sí, queda muy bien tener a alguien que se lo transmita bien a los ciudadanos, pero no es lo más importante.
Madrid antes era otra cosa. Era una ciudad abierta, dinámica, caótica, tolerante y alegre. Ahora Madrid es una permanente zanja embarrada, con gente malhumorada, el ambiente se va volviendo cada vez más rancio y es menos divertido perderse por sus calles.
Madrid ha sufrido durante muchos años a uno de los alcaldes más ridículos de España (por delante incluso de Gabino de Lorenzo y Bonifacio de Santiago): Don José María Álvarez del Manzano; hombre amante de las tuneladoras donde los haya. Un tipo que perdía en las encuestas porque los madrileños mentían como bellacos antes que confesar que le votaban. El tipo que nos fue conviertiendo la ciudad en algo equivalente a una vieja zapatilla de felpa, pero para coches.
Ahora sufrimos a Alberto Ruiz-Gallardón, ese tío del PP que va de "progre" pero que nos endosa a Ana Botella como concejala de Asuntos Sociales, que pone parquímetros en sitios donde ni siquiera hay aceras, que inaugura bibliotecas sin libros y que ha arruinado las finanzas municipales para enterrar una autovía bajo un río (él dice que la M-30 es una calle).
¡Yo quiero acabar con esto ya!
Me da igual quién vaya de número uno en las listas, yo quiero que se aplique el programa del PSOE, que la ciudad sea más habitable, que no todo esté hecho para los coches, que se rehabiliten los barrios del centro, recuperar las actividades culturales de antaño, que las juntas municipales sirvan para resolver los problemas de los vecinos y no sean meras sucursales del Ayuntamiento donde desoigan tus quejas.
Quiero un gobierno municipal menos arrogante, que sea capaz de hablar con los vecinos sin poner cara de asco, que tenga ese punto de locura necesario para gobernar una ciudad tan embarullada y que sea lo suficientemente valiente como para afrontar problemas que esta gente siempre ha ido dejando para más tarde y que, por favor, no convierta los plenos en una apisonadora de las propuestas de los demás. Hace mucho que no se dialoga en serio dentro de La Casa de La Villa.
Ya es hora de un cambio en Madrid. ¡Lo demás es sólo escoger la foto para los carteles electorales!

3 comentarios:

Diego Cruz dijo...

El post es excelente. Esperemos que todas esas peticiones que nos transmites se hagan realidad, porque esta derechona descomunal ya es inaguantable; insufrible.

Harry Reddish dijo...

El problema, amigo Carlos, proviene de donde siempre: ¿la gente quiere cambio? ¿existe una alternativa creible? En mi humilde opinión, el lamentable espectáculo que se ha estado ofreciendo con el tema de la candidatura, espantada incluida, es una muestra inequívoca para que la gente se lo piense. No voy a hacer más sangre aquí que la que se ha hecho en los medios, sin embargo se han visto claramente las intenciones del PSOE en este sentido: tratar de buscar a un candidato estrella para restarle votos al candidato Gallardón, dando por sentada la derrota electoral. Con ello se renuncia a la batalla de las ideas, al debate constructivo y a la alternativa frente a un Gallardón que va a volver a arrasar (Madrid y las arcas municipales). En este momento , considero que existe una voluntad de cambio, sin embargo no existe una alternativa creíble y el Partido tendrá que trabajar mucho para devolver la confianza a los ciudadanos de Madrid, porque si no tenemos a Albertofis hasta el día del juicio final.
Un abrazo

Ottinger dijo...

En política los proyectos los protagoniza una persona. Suárez en la Transición, González en el 82 con el cambio y la entrada de los que algunos llaman segunda Transición… cuando no eran ellos solos, había un proyecto detrás que les respaldaba y al que respaldaban. Además decir que el proyecto ya está redactado y que sólo falta quien lo defienda y es independiente quien lo haga es casi mucho peor, ¿no hay quién quiera defenderlo? o ¿sólo lo defienden si les aseguran la victoria?

El problema real, al margen de las polémicas que alimentan los medios de comunicación, es que la designación nominal de un candidato a la Alcaldía de Madrid evidencia una forma de hacer política basada en la encuesta y el marketing que ya le costó más de un disgusto al Gobierno anterior y que no es para nada próxima al ciudadano.